- El servicio de alojamiento de Pucòn demuestra que la sostenibilidad puede ir de la mano con la efectividad económica. A través de una gestión inteligente de recursos y la obtención del Sello S nivel 2, este emprendimiento familiar se posiciona como un referente local de turismo responsable.
En una de las zonas más dinámicas del sur de Chile, donde el turismo convive estrechamente con la naturaleza, avanzar hacia modelos más sostenibles ya no es solo una tendencia, sino una necesidad. En Pucón, un pequeño emprendimiento familiar está demostrando que la sostenibilidad puede ser, además, una decisión económicamente inteligente.
Se trata de Hostal Graciela, un alojamiento que ha evolucionado con el tiempo sin perder su esencia. Fundado originalmente por una madre emprendedora, hoy es administrado por su hijo, Henry Herrera, quien ha liderado una transformación progresiva hacia una gestión más eficiente, consciente y resiliente.
Lejos de grandes inversiones o cambios radicales, el camino de este hostal ha estado marcado por decisiones concretas: optimización de recursos, control de consumos y una revisión constante de su operación diaria. “El mayor desafío es atreverse a comenzar, porque hay una inversión inicial. Pero cuando ordenas, mides y haces seguimiento, te das cuenta de que todo vuelve. La sostenibilidad termina siendo una forma de ahorrar y de gestionar mejor el negocio”, explica Herrera.
SELLO SUSTENTABLE
Este enfoque ha permitido no solo reducir el impacto ambiental del alojamiento, sino también mejorar su desempeño económico. En un contexto donde muchos pequeños operadores turísticos enfrentan altos costos y márgenes estrechos, la experiencia de Hostal Graciela plantea una mirada distinta: la sostenibilidad como herramienta de gestión.
Un hito clave en este proceso fue la obtención del Sello S nivel 2, reconocimiento que distingue a empresas que integran prácticas sostenibles de manera real en su operación. Más que un símbolo, este sello implica cumplir estándares que elevan la calidad del servicio, fortalecen la competitividad y aportan al desarrollo responsable del destino.
Para Pucón, uno de los principales polos turísticos del país, este tipo de iniciativas resulta especialmente relevante. La presión sobre los recursos naturales y la creciente demanda por experiencias responsables obligan a la industria a repensar sus prácticas. En ese escenario, ejemplos como el de Hostal Graciela evidencian que la sostenibilidad no es exclusiva de grandes cadenas o proyectos de alto presupuesto.
Por el contrario, son muchas veces los actores locales, con una gestión cercana y flexible, quienes logran implementar cambios significativos. La experiencia deja una lección clara: cuando la sostenibilidad se aplica con método y convicción, no solo reduce impactos, sino que ordena, genera ahorros y proyecta el negocio en el tiempo.










