- Con más de 15.385 pasajeros en enero de 2026 y un peak de 16.725 en febrero, el rafting confirma su liderazgo en Pucón, consolidándose como la actividad estrella de turismo aventura del verano y manteniendo un crecimiento sostenido en los últimos años.
En el sur de Chile, cuando el termómetro sube y el volcán Villarrica domina el horizonte, hay una postal que se repite cada verano en Pucón: balsas descendiendo con fuerza por los rápidos del río Trancura. El rafting no solo es parte del paisaje estival, sino también el motor más dinámico del turismo aventura en la comuna, consolidándose como la actividad con mayor demanda entre los visitantes nacionales y extranjeros.
Las cifras oficiales del Departamento de Turismo de la Municipalidad de Pucón confirman la tendencia. En enero de se registraron 15.383 pasajeros en actividades de aguas blancas y en febrero, el comportamiento también ha sido significativo, 16.725 pasajeros amantes del rafting, manteniéndose en niveles históricamente altos.
“Los números ratifican que el rafting sigue siendo el favorito del verano y uno de los productos turísticos líder en nuestra comuna. El rafting a lo largo de los años se ha transformado en un imperdible en la comuna, siendo la actividad con mayor demanda y con mayor cantidad de pasajeros, debido a las bondades de nuestros ríos Trancura y Liucura”, explica Sergio Sagardia, encargado de la Unidad de Turismo Aventura de la Municipalidad de Pucón.
El río Trancura —en sus tramos alto y bajo— y el Liucura ofrecen rápidos de distinta intensidad, lo que permite diversificar la experiencia. Desde descensos familiares aptos para mayores de ocho años hasta tramos más técnicos para quienes buscan mayor adrenalina, el destino ha logrado ampliar su público objetivo sin sacrificar estándares de seguridad.
FISCALIZACIÒN Y REGISTRO
El crecimiento sostenido del interés por el rafting en Pucòn no ha sido casual. Durante enero el municipio realizó más de 32 operativos de fiscalización a actividades de aguas blancas, controlando más de 200 embarcaciones antes del inicio de cada jornada.
En estos procesos se verifica la relación guía-pasajero, el equipamiento técnico obligatorio —botes, embarcaciones de seguridad, botiquines técnicos y elementos generales de protección— y el equipamiento especializado que deben portar los guías de aguas blancas. Los operativos son ejecutados por inspectores especializados del Departamento de Turismo, quienes tienen la facultad de cursar infracciones a guías y tour operadores que incumplan la ordenanza vigente de turismo aventura.
“Existe una fuerte fiscalización a los tour operadores, exigiendo equipamiento mínimo, resguardando la capacidad de carga de los ríos y el expertise de los guías. Toda esta combinación genera que el rafting sea una de las experiencias más buscadas por los visitantes y uno de los factores que explica su liderazgo es su carácter transversal al permitir la participación de niños desde los ocho años, la actividad se posiciona como un panorama familiar por excelencia, convocando a grupos completos que encuentran en los rápidos una experiencia compartida y segura”, comenta Sebastiàn Alvarez, alcalde de Pucòn.
A ello se suma el sistema de registro diario de pasajeros mediante la autorización de zarpe, “documento obligatorio que los operadores deben presentar en las oficinas de información turística antes de cada salida. Allí es revisado y validado por el municipio, permitiendo llevar un control detallado del flujo de visitantes y reforzar la trazabilidad de la actividad”, detalla Sergio Sagardia.
La combinación de naturaleza escénica, infraestructura turística consolidada y regulación activa ha convertido al destino en referente nacional en deportes de aguas blancas. En un escenario donde los viajeros buscan experiencias auténticas y seguras, Pucón reafirma su sitial como capital del rafting en Chile, con cifras que no solo hablan de popularidad, sino también de gestión y profesionalización del turismo aventura.







