Feria Kui Kui: el corazón rural de Pucón que late al ritmo de la cultura viva

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Feria Kui Kui
  • En el sector de Quelhue, un grupo de familias mapuche ha consolidado, durante más de dos décadas, un modelo de turismo sustentable basado en la identidad, la economía local y el respeto por el territorio.

En tiempos en que el turismo busca redefinirse bajo criterios de sostenibilidad y respeto cultural, en Pucón existe un ejemplo concreto que demuestra que ese equilibrio es posible. Se trata de la Feria Kui Kui, ubicada en el sector rural de Quelhue, detrás del aeropuerto de la comuna lacustre, un espacio donde la cultura no se exhibe como pieza de museo, sino que se vive y se comparte.

Con más de 26 años de historia, la feria nació del esfuerzo de cerca de 20 familias mapuche que comenzaron a ofrecer, desde sus propios hogares y huertas, productos agrícolas, alimentos tradicionales y artesanías como una forma de sustento económico y, al mismo tiempo, de preservación cultural. Lo que comenzó como una iniciativa comunitaria hoy se ha consolidado como uno de los puntos de encuentro más auténticos del territorio.

A diferencia de otros circuitos comerciales, en Kui Kui la cadena es corta y transparente: quienes cultivan la tierra son los mismos que elaboran, cocinan y venden. Cada preparación y cada objeto tiene un origen conocido y un relato que lo sustenta. La gastronomía tradicional, la producción artesanal y el contacto directo con sus creadores configuran una experiencia donde el visitante no solo compra, sino que comprende.

TRADICIÒN GASTRONÒMICA

Más que un mercado, la feria se ha transformado en un espacio de transmisión cultural. Allí, residentes y turistas —nacionales e internacionales— pueden interactuar directamente con las familias, escuchar sus historias y conocer prácticas heredadas por generaciones. Esta convivencia permite dimensionar que el patrimonio cultural es dinámico y se fortalece en la vida cotidiana, en el trabajo comunitario y en la relación respetuosa con la tierra.

Desde la perspectiva del turismo sustentable, la Feria Kui Kui encarna un modelo que muchos destinos intentan construir: desarrollo con identidad. La actividad turística no reemplaza las prácticas tradicionales, sino que las potencia. La generación de ingresos se basa en saberes ancestrales y en recursos propios, promoviendo autosuficiencia económica sin perder coherencia cultural.

El espacio también ha adquirido un rol relevante como punto de encuentro intercultural. La interacción entre visitantes y comunidad fomenta el reconocimiento de los pueblos originarios y promueve un turismo más consciente, inclusivo y respetuoso. En este contexto, el viaje deja de ser consumo y se convierte en aprendizaje.

En una comuna conocida por atractivos naturales como el volcán y el lago, la Feria Kui Kui recuerda que el verdadero valor de un destino no reside únicamente en sus paisajes, sino en las personas que lo habitan y en las tradiciones que le dan sentido. En el camino hacia un turismo más sostenible, experiencias como esta no solo complementan la oferta, sino que marcan la ruta.

 

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