- El monitoreo de fauna en el Santuario El Cañi se consolida como una herramienta clave para la conservación de la biodiversidad y el desarrollo de un turismo sostenible en uno de los destinos de naturaleza más importantes del país.
En las profundidades del bosque nativo de Pucón, donde las araucarias centenarias dominan el paisaje y los senderos serpentean entre montañas y lagunas de altura, una silenciosa red de cámaras está ayudando a descubrir los secretos de la fauna silvestre que habita este ecosistema único del sur de Chile.
Se trata de un programa de monitoreo desarrollado en el Santuario El Cañi, una de las áreas protegidas privadas más emblemáticas de la comuna, que mediante cámaras trampa permite registrar la presencia y comportamiento de diversas especies nativas, aportando información fundamental para la conservación y la gestión sustentable del territorio.
Gracias a cerca de quince cámaras facilitadas por investigadores locales e instaladas en puntos estratégicos durante períodos de hasta tres meses, se ha logrado captar imágenes de especies tan representativas como la güiña, el monito del monte, el zorro chilla y el zorrillo, además de detectar la presencia de especies exóticas y conocer con mayor precisión cómo utilizan el espacio los distintos habitantes del bosque.
La iniciativa refleja el compromiso que ha asumido la comuna de Pucón con la protección de su patrimonio natural. En un destino reconocido internacionalmente por sus paisajes, volcanes, lagos y bosques, la conservación se ha transformado en un eje estratégico para fortalecer una oferta turística basada en la sostenibilidad y el respeto por el entorno.

Los registros obtenidos permiten identificar sectores sensibles para la fauna, orientar el tránsito de visitantes y minimizar posibles impactos derivados de la actividad turística. De esta manera, la información científica se convierte en una herramienta concreta para compatibilizar la conservación con la creciente demanda por experiencias de naturaleza.
Pero el valor de este monitoreo va mucho más allá de la investigación. También cumple un importante rol educativo, acercando a visitantes y comunidades locales a una biodiversidad que muchas veces permanece oculta entre la vegetación. Especies emblemáticas como la ranita de Darwin, el carpintero negro, el cóndor e incluso el puma forman parte de los registros que ayudan a comprender la riqueza biológica presente en la zona.
“Las cámaras trampa nos permiten conocer mejor las especies que habitan el bosque y entender cómo utilizan este territorio montañoso. Esa información es fundamental para la conservación, para tomar decisiones en la gestión del área protegida, modificar normas o protocolos y para apoyar la investigación científica, pero también tiene un enorme valor educativo. Cuando los visitantes descubren que aquí viven pumas, güiñas o monitos del monte, comprenden de manera mucho más profunda la importancia de cuidar estos ecosistemas y practicar un turismo responsable”, explica Manuel Venegas, guardaparques del Santuario El Cañi.
Con más de 30 años de trayectoria promoviendo la educación ambiental y el ecoturismo, el Santuario El Cañi se ha convertido en un referente nacional en conservación privada. Su experiencia demuestra que es posible desarrollar actividades turísticas de alta calidad sin comprometer la protección de los ecosistemas.
Desde la Municipalidad de Pucón han impulsado diversas acciones orientadas a fortalecer el turismo de naturaleza y la conservación ambiental, entendiendo que ambos conceptos deben avanzar de manera conjunta para garantizar el desarrollo sostenible del destino. En ese contexto, iniciativas como el monitoreo de fauna refuerzan el posicionamiento de la comuna como un laboratorio vivo de conservación y una puerta de entrada privilegiada para conocer la biodiversidad de La Araucanía.
Mientras las cámaras continúan registrando la vida silvestre que se mueve entre los bosques y montañas del Santuario El Cañi, cada imagen obtenida se transforma en una nueva oportunidad para conocer, valorar y proteger uno de los patrimonios naturales más valiosos del sur de Chile.







